La seguridad en el trabajo es una inversión permanente, una preocupación por el desarrollo de las personas y una visión de futuro.
Los impulsos autodestructivos son una realidad que afecta a los trabajadores atentando contra su seguridad y sobre su permanencia en el trabajo.
Estos impulsos se manifiestan en acciones inseguras y actitudes sociales no afines con las políticas de la empresa.
En este contexto el trabajador ocupa un rol importante y significativo como educador frente a los demás trabajadores y como líder en su gestión.
El trabajador en la era de la hipercompetitividad, en un mundo globalizado, más allá de ser realizador de tareas es un facilitador y un prevencionista. |