LA INNOVACIÓN, LA PRODUCTIVIDAD Y LA COMPETITIVIDAD

       
A. Moisan J.
Julio 2009
   

Cuando hablamos de innovación nos aparecen también los conceptos de productividad y competitividad. ¿Cuál es la interrelación entre estos términos de acuerdo a las nuevas definiciones que muestra la literatura?

Productividad
La productividad es una medida relativa que mide la capacidad de un factor productivo para crear determinados bienes en una unidad de tiempo. Se mide como el cuociente entre la producción de bienes, en el caso de una empresa manufacturera, o ventas, en el caso de una empresa de servicios, y las cantidades de insumos utilizadas.
Un caso especial es la productividad laboral, donde el insumo utilizado constituye específicamente el tiempo de trabajo dedicado.
Hoy nadie duda que sin mejorar la productividad laboral no existe la posibilidad de elevar (en forma sostenida) la retribución salarial en una empresa o el nivel de vida de un país.

   
 

Mayores niveles de productividad del trabajo es habitual que terminen generando no sólo un PIB más elevado para el país, sino también nuevos empleos a pesar de que esas mejoras de productividad conducen, por definición, a producir lo mismo con menos empleo. Es decir, esto sólo puede entenderse en el sentido de que mayor productividad genera nuevos empleos para un crecimiento constante del PIB. La clave de futuro está en que esas mejoras productivas son el elemento conductor de mayores ritmos de crecimiento en la producción de bienes y servicios, tanto en el mercado interno como en los mercados internacionales. De esa forma se hace compatible mayor productividad, empleo más elevado y nivel de vida mejorado por ambas vías.

Competitividad
En términos empresariales se entiende por competitividad la capacidad de una organización pública o privada, lucrativa o no, de mantener sistemáticamente ventajas comparativas que le permitan alcanzar, sostener y mejorar una determinada posición en el entorno socioeconómico.
La competitividad de los países, según definición de la OCDE, se entiende como el conjunto de factores, políticas e instituciones que determinan el nivel de productividad de un país, los que se agrupan en 9 pilares: calidad de las instituciones públicas; infraestructura; estabilidad macroeconómica; salud y educación primaria; educación superior y capacitación; eficiencia de los mercados; preparación tecnológica; sofisticación de los negocios; e innovación.
De acuerdo a estas definiciones entonces, mientras las empresas sean más productivas y más competitivas, el país será más productivo y competitivo. Por otra parte la innovación es un factor específico que aumenta la competitividad del país, y ella ocurre principalmente en las empresas.

¿Por qué las empresas necesitan ser más competitivas?
Dentro de las principales razones se pueden citar:
- Puesto que la competencia se ha globalizado en cada vez más mercados de productos, cada día es más fácil que una empresa acceda a mercados que hasta hace poco tiempo tenía vetado el acceso a empresas y productos extranjeros.
- La proliferación de competidores debido a procesos de industrialización tardía, la orientación exportadora y el desaparecimiento de antiguos monopolios.
- La diferenciación de la demanda, que exige además mejores productos. La demanda además no permite reducir calidad, sino sólo su aumento.
- El comportamiento de los ciclos de producción.
- La implementación de innovaciones radicales, especialmente en el campo de la microelectrónica, biotecnología, ingeniería genética, nuevos materiales y nuevos conceptos organizativos.
Los enfoques de las empresas para ser competitivas han estado orientados en el pasado a: liderar en conseguir los costos más bajos posibles; diferenciación del producto porque se ofrece algo que nadie tiene (pero cada día el ciclo de vida de cada producto nuevo es más corto); y el enfoque de segmentación del mercado, donde se busca el nicho más conveniente.
Actualmente el enfoque para lograr mayor competitividad de las empresas pasa necesariamente por la innovación.

Innovación
La innovación empresarial, según el manual de OSLO, es la introducción al mercado de un nuevo o significativamente mejorado producto (bien o servicio), de un proceso, de un nuevo método de comercialización o de un nuevo método organizativo, en las prácticas internas de la empresa, la organización del lugar de trabajo o las relaciones exteriores (con el entorno).
Las actividades innovadoras se corresponden con todas las operaciones científicas, tecnológicas, organizativas, financieras y comerciales que conducen efectivamente o tienen por objeto conducir a la introducción de innovaciones. Algunas de estas actividades son innovadoras en sí mismas, otras no son nuevas pero son necesarias para la introducción de innovaciones.
Las actividades de innovación incluyen también la I+D que no está directamente vinculada a la introducción de una innovación en particular.
Las actividades innovadoras de las empresas dependen de la internalidad y externalidad de éstas.
Respecto a las externalidades, lo más importante es la variedad y estructura de sus vínculos con las fuentes de información, entre otros: centros de investigación públicos y privados; universidades; institucionalidad pública; autoridades reguladoras; competidores; proveedores; clientes.
Respecto a las internalidades lo más importante es el capital humano. Son claves las competencias que poseen las personas en el contexto de la innovación, especialmente las competencias personales (inteligencia emocional, distinciones ontológicas, toma de decisiones, disposición al aprendizaje, productividad, asertividad, empatía, entre otras) y las competencias relacionales (trabajo en equipo, comunicación, negociación, capacidad de resolver conflictos, capacidad de formar redes de contacto y ayuda, sociabilidad, entre otras).

¿Cómo se relacionan la productividad, la competitividad y la innovación?
Conviene recordar que la productividad laboral es sólo una forma parcial (aunque de amplia utilización) de la productividad total, en que confluyen tanto el empleo de personas como la aportación de todo el capital productivo. Sólo utilizando más y mejores medios de producción, nuevas tecnologías y formas de comercialización y organizativas más eficientes (o sea innovando)  será posible mantener un ritmo continuado de ganancias de productividad por persona empleada.
Mejorar la productividad a ritmos similares o superiores a otros países más avanzados es un mandamiento imprescindible para mantener o incrementar la competitividad de nuestro propio país. Para ello hay que preocuparse de los factores estructurales programados en el ámbito de los productos, procesos, comercializaciones y organizativos (o sea innovación).
Los países que innovan han reportado que la innovación ha tenido una incidencia importante, sobre todo (y en este orden) en la mejora de la actividad de bienes y servicios; en la variedad de productos ofertados; en un aumento de su cumplimiento de regularizaciones y estándares; en la reducción de costos; y en mejoras del impacto medioambiental y sobre salud y seguridad.
La innovación es todo un proceso complejo de creación y transformación del conocimiento disponible, en nuevas soluciones para los problemas que se plantea la humanidad en su propia evolución. En términos económicos, la innovación supone nuevos empleos, nuevos mercados de bienes y servicios, nuevas formas organizativas y comerciales, y en último término, la posibilidad de mayor crecimiento y de niveles de vida más elevados.