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Resumido
y extractado de : Benjamín Coriat “Pensar
al Revés: trabajo y organización
en la empresa japonesa”. Siglo XXI Editores,
1995, 163 p.
El ohnismo constituye un conjunto de innovaciones
en la organización cuya importancia es
comparable a lo que en su época fueros
las innovaciones en la organización aportadas
por Taylor y Ford. Consiste en un sistema adaptado
a la producción de volúmenes limitados
de productos diferenciados y variados. |
Los dos pilares de este sistema son la “autoactivación”
y el “método justo a tiempo”.
Cuando
a las máquinas automáticas se les dota
de cierta autonomía, a través de un dispositivo
de autodetención, se define a este funcionamiento
con el concepto de “autonomatización”,.
Pero, cuando además de introducir dispositivos
mecánicos, se introducen dispositivos de organización,
que conciernen a la ejecución del trabajo humano,
a éstos se les denominan procedimientos de “autoactivación”.
Ahora, en la medida que la autoactivación integra
la gestión de la calidad, se inicia una vía
japonesa propia de organización del trabajo y
de administración de la producción. Su
rasgo distintivo, en comparación con la vía
tayloriana, es que la vía japonesa procederá
a la desespecialización de los profesionales,
para transformarlos en trabajadores multifuncionales.
El
segundo pilar del ohnismo nace a partir del “Kan-Ban”.
Este principio se refiere a que el trabajador del puesto
de trabajo aguas abajo (tomado aquí como el cliente),
se alimenta con unidades (los productos comprados) en
el puesto de trabajo aguas arriba (el estante) cuando
lo necesita. En lo sucesivo, en el puesto de trabajo
aguas arriba sólo se pone en marcha la fabricación
para realimentar el almacén (el estante) con
unidades (productos) vendidos. Esta constituye, en materias
de administración de la producción, la
mayor innovación de la segunda mitad del siglo
XX. El Kan-Ban permitió descentralizar al menos
una parte de las tareas de planificación y permitió
también integrar las tareas de control de calidad
en los productos, a la tarea de fabricación.
La
clave del Kan-Ban, es que paralelamente al desarrollo
de los flujos reales de producción (que van de
aguas arriba hacia abajo), hay un flujo de información
en sentido inverso (aguas abajo hacia arriba). De esa
forma en cada departamento sólo hay en producción
la cantidad de unidades estrictamente necesarias, así
se cumple el principio de “cero existencias”,
con el que por lo general se relaciona la aportación
de este principio.
Pero,
el ohnismo complementó el Kan-Ban con otras herramientas,
como: los “Andon” (dirección por
los ojos) que son procedimientos que permiten hacer
literalmente visible el desarrollo del proceso de producción,
al hacer posible una visualización de cada uno
de los acontecimientos susceptibles de producirse; los
“Poka Yoké”, que son dispositivos
destinados al mejoramiento de la calidad de los productos,
introduciendo en el nivel de los propios procesos operatorios,
dispositivos de llamado que tienen por objeto prevenir
el error y hacerlo casi imposible; y el método
de “cambio rápido de herramientas”.
Así el ohnismo logró seguir los caprichos
de la demanda, produciendo “justo a tiempo”
no sólo las cantidades, sino también las
calidades pedidas. Es por ello que entonces, que al
ohnismo se le conoce erróneamente en el occidente
como al principio de “producción en el
momento preciso”, siendo mucho más que
eso.
RELACIONES
INDUSTRIALES Y RELACIÓN SALARIAL
El
sistema de relaciones industriales japonesas se basa
en los siguientes tres rasgos: “el empleo de por
vida”, “el salario a la antigüedad”,
y “el sindicalismo de empresa”.
El
sindicalismo japonés tiene tres características:
es un “sindicalismo de empresa” automático
con la contratación, de cotizaciones obligatorias
y establecido sobre una base de multiestablecimientos
o plantas; es un “sindicalismo integrado”
en el sentido en que la burocracia sindical de empresa
está constituida según sus propias líneas
jerárquicas, paralelas a las de la empresa; y
es un sindicalismo cooperativo en que, salvo excepciones,
las reivindicaciones que formula el sindicato integran
en gran medida las presiones de rendimiento y rentabilidad
que la dirección de la empresa se ha impuesto.
El
“empleo de por vida”, es un concepto sólo
existente en las grandes empresas de Japón, y
tendiente a desarrollar técnicas de retención
de mano de obra (que fue muy útil después
de la 2da. Guerra Mundial, y en la época de crecimiento
rápido). Pero el sistema dispone de flexibilidad
que se utiliza cuando se necesita.
El
“salario a la antigüedad”, es uno de
los elementos del sistema Nenko, complementado con el
Shunto para la fijación de salarios en Japón.
El Nenko o parte fija del salario considera particularmente
el puesto de trabajo y la calificación inicial
del trabajador. A esto se le agrega la consideración
de “antigüedad”, que está basada
en consideraciones históricas, producto de la
guerra, pero también en la creación casi
sistemática de mercados internos de trabajo,
basada en una práctica intensa de la formación
que las empresas ponen en práctica. A todo esto
se le suma el Shunto o negociación de primavera,
que consiste en la concertación, la lucha y la
negociación por la fijación de la tasa
de aumento anual de los salarios, que se da al cierre
del ejercicio contable de las empresas.
SUBCONTRATACIÓN
Los
rasgos esenciales de la subcontratación japonesa
se pueden resumir en: la relación de subcontratación
es una relación a largo plazo cuya duración
está determinada por el ciclo de vida de los
productos; es una relación institucionalizada
y jerarquizada; es una relación contractualizada,
objeto de procedimientos particulares; y finalmente
es una relación que favorece o “internaliza”
la innovación.
Los
proveedores tienen asegurada una garantía de
duración exactamente igual al ciclo de vida del
producto o componente que entregan a la casa matriz
(4 años en la industria automotriz). Cuando cambia
el producto, no se acaba la relación, sino que
se abre un nuevo periodo de negociación.
Los
proveedores y subcontratistas se clasifican en categorías
que originan jerarquías relativas. Según
el grado de intervención de la empresa matriz
en la concepción de los componentes, se distinguen
categorías de productos (ej.:productos comprados,
productos pedidos).
Los
contratos con los proveedores son muy detallados y se
desarrollan en varios tiempos. Se inicia con un contrato
base o de referencia de contenido general; pero considera
el compromiso de las dos partes para todo el ciclo de
vida de los productos. A medida que se acerca la fecha
de fabricación efectiva, el contrato se precisa
progresivamente con contratos complementarios, para
terminar finalmente con las cantidades y los precios
unitarios.
La
relación contractual, lejos de petrificar las
cosas, está concebida para favorecer su evolución
y hacer que se considere el cambio y la innovación
como, el régimen ordinario y permanente de la
relación. En el caso de las innovaciones en el
procedimiento de la empresa contratista, que permitan
una reducción de costo, es usual por parte de
las grandes empresas japonesas, dejar el beneficio de
los ingresos por innovación durante un año
entero a la empresa que los originó. A la inversa,
la poca capacidad de respuesta de una empresa subcontratista
a los pedidos de un otorgante o su incapacidad para
disminuir el precio de los productos fabricados en el
transcurso del tiempo, se penaliza pidiendo una menor
cantidad de unidades en el momento de la renovación
de los contratos. No se abandona al subcontratista,
pero se lo sanciona duramente.
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