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Extractado y resumido de: YEUNG, A.K. et al. “Las
capacidades de aprendizaje en la organización”.
Ed. Oxford, 2000. 242 pág.
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El
aprendizaje de las organizaciones se reduce
a la capacidad para generar y generalizar ideas
nuevas que tengan impacto.
La capacidad de aprendizaje de las organizaciones
tiene ocho fundamentos: |
1.
Las organizaciones que aprenden no sólo se concentran
en el aprendizaje, sino que también alcanzan
sus metas. La meta primordial de la organización
que aprende es mejorar su competitividad a partir de
la innovación de productos y procesos, así
como su adaptación ininterrumpida a los cambios
del entorno. Las compañías que aprenden
se adaptan con mayor rapidez a las necesidades cambiantes
de los clientes y también alcanzan mejor sus
metas financieras para el crecimiento y la rentabilidad.
2.
Las organizaciones que aprenden siguen una lógica
de sistemas. La lógica de sistemas integra disciplinas
y permite ver el todo. La calidad total, la mejora continua,
la reingeniería, la elaboración de mapas,
los gráficos de flujo y el “razonamiento
sacado del cajón”, cuentan con una serie
de instrumentos fundamentados en la teoría de
sistemas.
3.
Lo que aprenden las organizaciones está relacionado
con lo que aprenden las personas, pero no se limita
a ello. No es lo mismo que las personas de una organización
aprendan y que la organización aprenda. Cuando
lo que aprenden las organizaciones se conserva dentro
de las normas, las rutinas, las tecnologías y
las políticas de la organización, este
aprendizaje vive incluso después de la rotación
de personas. La organización aprende cuando las
ideas y los conocimientos que generan las personas que
forman parte de ella son compartidos más allá
de los límites de espacio, tiempo y jerarquía
de la organización.
4.
El aprendizaje sigue una línea continua, de lo
superficial a lo sustancial. El aprendizaje superficial
se centra en adquirir conocimientos en el corto plazo,
donde los conocimientos suelen provenir de rutinas muy
establecidas, reglas formales y habilidades tradicionales
para resolver problemas. El aprendizaje sustancial dedica
más tiempo a los procesos que no son de rutina,
a desarrollar estructuras y reglas diferenciadoras,
cuyo propósito es manejar la falta de control
y las ambigüedades. Quienes aprenden lo sustancial
tienden a definir los problemas antes que estos se presenten,
en lugar de limitarse a resolverlos.
5.
El aprendizaje pasa por pequeños fracasos. La
incidencia regular de pequeños fracasos favorecen
el aprendizaje, puesto que los éxitos constantes
propician que se limite la búsqueda de información,
la complacencia, la aversión al riesgo, la homogeneidad
e incluso la ilusión de invulnerabilidad. Los
fracasos positivos son aquellos que incluyen los siguientes
aspectos: son el resultado de actos bien pensados y
proyectados; tienen resultados inciertos; son en pequeña
escala; son recibidos y ejecutados con presteza ; y
se dan en un terreno lo bastante conocido como para
permitir un aprendizaje efectivo.
6.
El aprendizaje suele seguir una serie de procesos predecibles.
Estos son:
- Descubrir: descubrir de manera individual una brecha
entre las expectativas y la realidad, que indica que
se requiere de conocimientos nuevos.
- Inventar: analizar brechas en el desempeño,
encontrando soluciones a las mismas.
- Instrumentar: aplicar soluciones.
- Difundir: la organización integra lo aprendido
de manera que quede al alcance de todos.
7.
Las organizaciones aprenden por medio de dos fuentes
básicas: la experiencia directa y la experiencia
de terceros. Las organizaciones adquieren conocimientos
y desarrollan su saber en razón de sus propios
actos y reflexiones (mientras más aumenta la
producción, el costo unitario va disminuyendo
en tasa decreciente). Pero también existe el
aprendizaje mediante la experiencia en terreno, incluyendo
el indirecto o por observación mediante adquisiciones
y reclutamiento; y asesorías, capacitación.
En general se aprende por la experiencia directa cuando:
la organización está cambiando rápidamente;
se compite mediante la innovación y la diferenciación;
y se cuenta con recursos. Es más probable que
la organización aprenda por experiencia de terceros
cuando: el ambiente es estable; se compite en base a
costo/bienes de consumo; se cuenta con pocos recursos
para aprender; y usan tecnología menos ambigua.
8. Las organizaciones aprenden, fundamentalmente, con
dos propósitos: explorar campos nuevos o explotar
oportunidades existentes. La exploración y la
explotación se contraponen, pero son esenciales
para las organizaciones y las dos compiten para obtener
los recursos escasos. La exploración se refiere
a experimentar competencias, tecnologías y paradigmas
nuevos. Se presenta cuando las organizaciones tratan
de obtener una ventaja competitiva por medio de avances
considerables en sus productos, procesos y métodos.
Pretende alcanzar lo que se llama “innovaciones
que destruyan a los competidores”. Por otra parte,
la explotación implica el perfeccionamiento y
la ampliación de las competencias, las tecnologías
y los paradigmas existentes. Se presenta cuando las
organizaciones pretenden apalancar los productos, procesos,
resultados y prácticas existentes. Generalmente
las compañías simplemente tratan de aprovechar
los conocimientos existentes de una forma productiva
y, cuando la meta primordial es apalancar los conocimientos
existentes, las organizaciones suelen aprender de manera
más disciplinada, sistemática y estructurada.
INCAPACIDADES
PARA APRENDER
Las
incapacidades de la organización para aprender
entorpecen la generación y la generalización
de ideas. Se distinguen siete incapacidades para aprender:
1.
La ceguera: El primer paso para generar ideas
requiere que se identifiquen los posibles problemas
o las oportunidades; es decir, los administradores deben
comparar las metas de la organización con la
situación presente. La laguna que haya entre
la situación real de la organización y
la deseada, o entre la realidad presente y el ideal,
produce una “tensión creativa”, que
activa el proceso de aprendizaje. La dificultad para
percibir esas lagunas constituye una incapacidad para
aprender, llamada ceguera.
2.
La candidez: Muchas organizaciones no cuentan
con procedimientos formales, o incluso tienen pocos
informales, para encontrar respuestas ante las oportunidades
o las amenazas. La candidez de la organización
es el nombre que se le da a esta incapacidad para aprender,
que se presenta cuando, ante situaciones complejas,
se aplica la simple heurística o las “reglas
de cajón”, sin un análisis cuidadoso.
3.
La homogeneidad: Una sola perspectiva o fuente
de información no basta para abordar los complejos
asuntos que encaran los negocios en el ambiente dinámico
de hoy. Aún cuando la sola cantidad de información
que haya a lo largo y ancho de la organización
sea considerable, es más importante que ella
provenga de diferentes fuentes y ópticas. La
homogeneidad de ideas y de enfoques significa, definitivamente,
una incapacidad para aprender.
4.
El acoplamiento estrecho: Las organizaciones
que tienen un acoplamiento estrecho son empresas en
las que los diferentes departamentos y sub-unidades
están controladas en forma tan estrecha, que
no existen grandes diferencias entre las políticas
y los procedimientos. Las estructuras jerárquicas
rígidas, la toma de decisiones muy centralizadas
y las reglas y procedimientos extremadamente formales
producen un acoplamiento estrecho. Este tipo de organizaciones
son excesivamente inflexibles y poco adaptables.
5.
La parálisis: Es necesario implantar
las soluciones que se han generado ante los problemas
y la oportunidades de la organización. El propósito
es que las ideas buenas se conviertan en medidas, procedimientos
o cambios de estructuras concretas. La parálisis
es la incapacidad de la organización para tomar
medidas o implantar procedimientos nuevos.
6.
El aprendizaje de supersticiones: Las organizaciones,
a semejanza de las personas, pueden ser supersticiosas
si malinterpretan el significado de la experiencia,
sea porque usan pocos datos, significados prefabricados,
o mitologías irracionales. El aprendizaje de
supersticiones es el nombre de la incapacidad para interpretar
debidamente el significado de la experiencia. La relación
entre los actos y los resultados de la organización
no están bien especificados en las empresas que
producen esta incapacidad para aprender. Con frecuencia,
ello se debe a ambientes turbulentos o con mucha ambigüedad.
7.
La difusión deficiente. Todo lo que
se ha aprendido se graba en la memoria de la organización
mediante rutinas, políticas, procedimiento, mapas
de conceptos, normas de comportamiento y cultura de
la organización, así como por medio de
documentos escritos y datos de computadora. Pero eso
no basta. Lo que se haya aprendido debe difundirse a
las áreas correspondientes de la organización.
Esta difusión se da a través del sistema
de comunicación, la red de computadores, la capacitación,
la socialización y los equipos interfuncionales.
La incapacidad para hacer lo anterior se denomina difusión
deficiente.
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